¿ TIENES LA PIEL HIDRATADA?

El verano es muy beneficioso en muchos aspectos, pero en otros no tanto, como por ejemplo en mantener una hidratación adecuada de la piel, ya que el calor y las altas temperaturas contribuyen a que la piel este mas sedienta, mas susceptible de quemarse, sufrir quemaduras o pequeñas lesiones.
Con lo cual debemos tener claro los pasos para mantener una piel hidratada:




1. Bebe agua.
Entre el 15% y el 20% del agua de nuestro organismo se encuentra en la piel, porcentaje que con la edad va disminuyendo, ya que perdemos la capacidad para retenerla. Por ello, es fundamental hidratarte desde dentro, si quieres mantener una piel más flexible, firme y elástica.



2. No te olvides de la crema.
Es un ritual que deberíamos seguir a diario, sin excepción. El mejor momento para hacerlo es después de la ducha cuando aún la piel está un poco húmeda, ya que favorecerá una mayor retención de agua y, al tener el poro más abierto, el producto penetra mejor. 
Las zonas de piel más gruesas, expuestas al roce o la fricción como las plantas de los pies, rodillas y codos, debemos hidratarlas más a menudo. 



3. Exfolia tu piel.
La renovación celular y la descamación también se ralentizan con el paso de los años, lo cual provoca un aspecto más seco y que comiencen a aparecer arrugas. Algunas células muertas no son renovadas y, al interrumpirse la correcta comunicación intercelular, la piel se deshidrata y pierde densidad. Se produce una barrera que acumula toxinas y que impide una correcta oxigenación.
Una exfoliación periódica permite eliminar el exceso de células muertas, con lo que regeneramos el estrato córneo y mejoramos la capacidad de hidratación de la piel, ya que podrá absorber mejor los principios activos de las cremas hidratantes. 



4. Elige el producto adecuado.
Según el tipo de piel y la marca, no todas serán igual de buenas para todo el mundo. A veces es una cuestión de ir probando hasta encontrar la que mejor se adecue a nuestras necesidades. Hay muchas cremas y lociones hidratantes en el mercado, tanto para rostro como para cuerpo, pero los componentes que contengan determinarán su potencia hidratante.



5. No hay dos pieles iguales.
Dicen que “cada persona es un mundo”, pues es algo que también podemos aplicar a la piel. La misma crema por muy ‘maravillosa’ que sea no sienta de la misma forma a dos personas diferentes.
“Conviene elegir lociones o serums en las personas con pieles más grasas, cuya textura será más fluida y menos densa, en cambio es mejor escoger cremas o bálsamos, por su contenido más graso, en los pacientes con pieles más secas”.
Hay compuestos que captan agua del exterior, mientras que otros previenen la pérdida de agua por oclusión física”.
Entre los aceites esenciales que más hidratan destaca el aceite vegetal de aguacate, ya que contiene gran cantidad de vitaminas (A, B y E) y ácidos grasos. 



6. La alimentación es la clave.
Para formar nuevas células y mantener nutrida nuestra piel, es esencial llevar una dieta equilibrada y variada en proteínas, vitaminas y ácidos grasos.
Asimismo, resalta la acción de famosos betacarotenos y flavonoides, así como preparaciones orales con vitamina C, Vitamina B6, glicina y minerales con magnesio, calcio y hierro, que mejoran la hidratación del estrato córneo aproximadamente en un 30% después de 60 días. Estas propiedades puedes encontrarlas en alimentos como el chocolate negro, la avena, la zanahoria, la naranja, el aguacate, el tomate, el kiwi, los frutos rojos, el pepino y la nuez.



7. No al tabaco y al alcohol.
No es nada nuevo, pues son unos de los mayores enemigos de la piel. La nicotina provoca la contracción de los vasos sanguíneos, disminuyendo el flujo de sangre y provocando la acumulación de sustancias nocivas. Asimismo, altera diferentes proteínas de los queratinocitos, que contribuyen al correcto mantenimiento de la barrera cutánea, y acelera el estrés oxidativo de las células.
“Un estudio reflejó que había una reducción significativa de la hidratación cutánea en mujeres que fumaban entre 11 y 20 cigarrillos al día.



8. Duerme bien.
Según García Navarro, el sueño juega un papel primordial en la recuperación de la función del sistema inmunitario, también podría afectar a la producción de colágeno el principal componente de nuestra piel. “La deprivación de sueño provoca una rotura de la función barrera de nuestra piel y las mucosas. De ahí, la importancia de dormir al menos 8 horas”, concluye.



9. Deja que tu piel respire.
Adopta este manta: nunca irte a la cama con la cara ‘sucia’ o maquillada. Cuando decimos sucia, nos referimos a las partículas de contaminación que, sin que te des cuenta, se depositan en tu rostro. Esto hace que tu piel tenga más problemas para ‘respirar’.
“Debemos lavar nuestra pie porque durante el día se acumulan partículas que provienen del ambiente y la contaminación y que pueden favorecer la deshidratación y la desvitalización. Es preferible hacerlo a base de baños cortos con agua templada, el agua excesivamente caliente puede resecarla más”.



10. No abuses del sol.
El sol es lo que más reseca nuestra piel y el mayor responsable de su pérdida de agua. Además, si no se tiene cuidado y se toman las medidas adecuadas para protegernos ante él, puede ser muy perjudicial.
Una sobreexposición crónica produce una degeneración del colágeno y la elastina.
Es fundamental pues la aplicación de un fotoprotector solar a diario de mínimo un FPS 30+. Por su parte, los de SPF 50+ son para garantizar mayor protección frente a la radiación solar, así como aplicarla en todas las zonas expuestas (sin olvidarse de orejas, parte posterior del cuello, pies…) media hora antes de la exposición al sol y reaplicarla cada 2 horas.
También es imprescindible evitar las horas centrales del día, al igual que no dejarse engañar por los días nublados porque recibimos la misma radiación ultravioleta.